Amor a primera vista

 

Trabajo desde hace un año en una escuela rural ubicada en Los Dos Pozos, departamento Pocho y cada vez que necesito viajar a la ciudad, debo pedirle a un vecino propietario de un sulky para que me lleve hasta Chancaní distante a 20 km donde puedo tomar el ómnibus, único medio de transporte público entre Villa Dolores y Chancaní tanto de ida: lunes, miércoles y viernes, como de vuelta: martes, jueves y sábado los 67 km de distancia.

Me hospedo en la casa de la familia Mattos que se encuentra en la calle Felipe Erdman al frente del cine Ocean. Es sábado por la tarde y aprovecho para salir a caminar por la hermosa ciudad de Villa Dolores. Al llegar a la esquina del Banco de la Nación Argentina, cruzo a la Plaza Mitre y por ella hasta calle Belgrano. Paso a la vereda del frente y mientras la recorro, observo las vidrieras de los negocios que exhiben  sus artículos. De pronto, la veo y percibo que ella también me ve. Allí en medio del salón está ella. Radiante, bella, encantadora, divina. Tenía que ser mía. Siento una atracción irresistible. Entro al lugar y me atiende un señor muy amable a quien le pregunto:

—Me gusta, ¿puedo llevarla a dar una vuelta?

—Por supuesto. Vaya con cuidado y cuando vuelva hablamos.

La saqué a la vereda con mucha delicadeza. Le di una patadita suave para que camine pero no se movió. Insistí con otra más enérgica y entonces reaccionó. La monté, puse primera y salimos rápidamente hacia Hipólito Yrigoyen, luego por Pedro C. Molina, Cenobio Soto, Felipe Erdman, Sarmiento y regresamos al local de calle Belgrano. Fue una experiencia emocionante, sentir el aire en tu cuerpo, ser libre, feliz. El señor Iglesias me esperaba con los papeles listos para concretar la compra que la financió en 12 cuotas muy accesibles.

Me había enamorado de la moto Puma 4ta serie. Tenía motor Sachs 98cc de dos tiempos, con 3 velocidades, tanque y guardabarros rojos, cuadro y asiento negros, rodado 16”.

Cumplía así el sueño de tener un medio de movilidad propio tan necesario para ir al trabajo, pasear, visitar a mis padres en la ciudad de Córdoba y conocer los hermosos lugares de traslasierra.

Carlos Alberto Nieva

Abril de 1961


Comentarios

Entradas populares de este blog

El guionista

El atajo